Empresa familiar: 7 razones para no dejar de dirigirla

¿Quién lo reemplazará en la empresa familiar cuándo no pueda o no quiera dirigirla más? ¿Por qué quiere seguir dirigiéndola? ¿Qué hace que no quiera retirarse?

Algunas de las razones más comunes que hemos escuchado de los empresarios al indagar sobre estas cuestiones:

1) “EN LA EMPRESA SOY FELIZ.”

Muchas veces lo que quieren decir los fundadores con esta afirmación es que no saben qué harán si se retiran. Y, si bien realmente disfrutan estando en la empresa, es posible que estén obstruyendo el traspaso ordenado a la siguiente generación.

2) “NO TENGO SUCESOR.”

Puede darse el caso que repentinamente no haya un sucesor disponible debido a fallecimiento o incapacidad o porque el sucesor cambió de idea o simplemente no se ha comenzado con la búsqueda. Lo mejor en esta situación es hacer lo que sea necesario para encontrar el equipo de directores que se hará cargo de la dirección de la empresa y de la elección del sucesor.

3) “NO PUEDO DEJAR A MIS HIJOS SOLOS EN EL NEGOCIO.”

Los fundadores son propensos a querer tener el control, hecho que les ha ayudado en su labor de creadores y forjadores de empresas. Esta característica de los fundadores puede convertirse en un problema si tratan de controlar a sus hijos adultos mediante el manejo del negocio.

4) “TENGO QUE PREOCUPARME POR MIS EMPLEADOS (NO FAMILIARES) QUE HAN SIDO TAN LEALES CONMIGO.”

Los fundadores y los empleados no familiares a menudo comparten una gran lealtad. En muchos casos, han envejecido juntos. El fundador se preocupa de que si se retira y nombra como sucesor a su hijo o hija, los empleados se molestarán porque se sentirán desplazados e incluso podrían abandonar la empresa porque no quieren trabajar para el “hijo de”. También se puede dar el caso de que el fundador crea que, si bien los ejecutivos no familiares trabajaron bien con él, no sucederá lo mismo con la próxima generación.

Ante tal situación, en lugar de mantenerse en el poder lo mejor es preparar a la empresa para la sucesión.

5) “NO ME PUEDO PERMITIR JUBILARME.”

A pesar de haber forjado un patrimonio más que suficiente, hay empresarios que se sienten inseguros desde el punto de vista financiero o creen que la seguridad financiera de la empresa es más importante que la propia y no quieren quitarle recursos a la empresa familiar para financiar una jubilación cómoda.

6) “ESTA EMPRESA NO SERÁ NADA SIN MI.”

Sin dudas la empresa familiar no será lo mismo sin su fundador, requiere profesionalizarse para que la sucesión tenga éxito. Si el fundador no le dedica el tiempo y la energía necesarios a este proceso, cuando dice: “sin mí, esto no sería nada”, lamentablemente tienen toda la razón.

7) “¿QUÉ HARÉ SIN LA EMPRESA?”

Si bien el fundador se puede convencer a sí mismo de que el negocio no sería nada sin él, también podría darse el caso de que sintiera que él no sería nada sin la empresa. Sus temores son la pérdida de poder, el menor prestigio en la sociedad y la pérdida de amigos y contactos que le permitía el negocio. Incluso temen perder el respeto de su propia familia.

Más de un empresario podría manifestar razones de las que es consciente y ser muy sincero al respecto. Pero, más allá de la superficie, también podría haber otros motivos, que no ha sido capaz de expresar o que, sencillamente, le han pasado inadvertidos.

 

Valeria Quaglia,
Consultora de empresas familiares
Aimetta & Asociados

2019-07-29T11:57:06-03:00
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